En la primera semana de diciembre compré una planta de Navidad, para unirme a la fiesta que me rodeaba. Ese año fui a Israel a celebrar janucá con mi familia, la fiesta judía de la luz, que casi siempre coincide con la Navidad. Cuando volví a Sevilla me encontré la planta con las hojas secas sobre la mesa.
Me despertó la necesidad de expresarlo en fotografías, con las que pretendo dar vida a las hojas y a la imaginación de quien las contempla. Es el mismo proceso creativo que buscaba en las pinturas de Manchandomundo, pero ahora con la fotografía: las hojas secas vuelan y se transforman en insectos, pájaros, animales, personajes.