Las obras de Retratos Naturales son el fruto de un viaje en el verano de 2011 a Gales, a visitar a unos amigos que tienen una compañía de semillas. Visitamos su enorme huerta en el campo, donde cultivan las plantas para obtener semillas. La tratan como algo sagrado, y la verdad es que lo es. Cuanto más miraba las plantas, más me cultivaban creativamente.
Al reencontrar la naturaleza y la vibración que en silencio me transmite, quería traducirla en imágenes: pinturas en blanco y negro, con tonos de grises, que a veces tienen un toque de color muy sutil. Pretendo hacer visible el alma de las plantas, sacar su presencia casi humana y el valor que tiene la naturaleza.