La raíz de uno es uno explora el vínculo esencial entre tierra, cuerpo y creación. A través de formas orgánicas y trazos que evocan raíces suspendidas, las obras transmiten simultáneamente una sensación de pertenencia y ligereza, como si aquello que nos conecta a la tierra también tuviera el poder de elevarnos.
Los árboles observados en los bosques de Sintra y Huelva inspiran cada composición: presencias casi humanas que se extienden, flotan y respiran. Las pinturas invitan a reconocer nuestra propia conexión con la naturaleza y a sentir que, dentro de cada raíz, existe también un impulso de vuelo.